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Bajo 90 kg! Miguel de Alto Palermo (Capital) nos cuenta su testimonio

Quisiera contarles mi testimonio sobre mi descenso. Es difícil. ¿Porque? Porque me vienen muchas cosas a la cabeza, muchas imágenes, muchos sentimientos, miedos, alegrías, inseguridades, recuerdos de sensación de inestabilidad, en fin, un montón de cosas. Voy a empezar por presentarme, y tratar de contextualizar un poco todo. Mi nombre es Miguel, y casi toda mi vida fui gordito. En realidad no tanto, pero hasta hace uno años siempre me sentí y me vi así. En cuanto a mi historia de la gordura por decir de alguna forma, en un momento empecé a engordar mucho y llegue a pesar algo más de 180kg. Esos momentos eran complicados. Recuerdo que con ese peso la vida cotidiana se podía hacer difícil, incluso cosas que los flacos ni percibían para mi podían ser tortuosas, por ejemplo: desplazarme dentro de un bar con las mesas muy juntas, o sentarme en una silla con apoya brazos. En cuanto al tratamiento, de mi peso máximo, baje en dos etapas distintas. Primero fui a una nutricionista de la obra social. Recuerdo mi cara de espanto cuando me decía que no podía comer mas de no se cuanta zanahoria (para mi era demasiado eso). A pesar de eso, haciendo algunos ajustes en la comida y comenzando a hacer Actividad Física (que fue muy difícil porque apenas podía moverme) bajé un montón de peso. Ahora no lo recuerdo porque no tenía registro ni del peso ni la comida ni del tiempo. Aproximadamente, habré bajado unos 40k en un tiempo entre 1 y 2 años. Después de esa etapa vino una meseta. Pesaba apróx. 136 kg. y fui subiendo un poco. A esa altura me había enganchado mucho con unas clases de gimnasia (Body Pum y Body Combat). Hacia 2 horas de gimnasia todos los días, pero mantenía el peso. El problema más grande mío era que no quería volver ni loco a la nutricionista, porque para ese entonces, a mi gusto, ya comía demasiada verdura y tenía demasiadas limitaciones sobre las cosas ricas. Entonces fuí a Dieta Club. Me lo recomendó alguien cercano, que había ido de chico y me decía que estaba bueno. Con el ánimo de probar, empecé a ir, a la sede y conocí a Marcela (mi Coordinadora, por quién siento un profundo afecto y agradecimiento). Con Marcela hice muchos trabajos mas que interesantes, menciono algunos que me vienen a la memoria: recuerdo que con frecuencia me hacia mirar para atrás. Ese cambio de perspectiva y el ejercicio de hacerlo me resultaron muy positivos. Me daba un contexto más grande y otra visión. Mas alla de la contención que me dío Marcela y el Dieta Club, el proceso de descenso fué si bien largo, bastante ameno. Tal vez fué por afinidad, desde el primer momento me cayó bien la actitud y el planteo que me hicieron frente al problema. Me pareció correcto que me dijeran que la obesidad era un problema terminal por asi decir, que no me iba a curar nunca sino que debería, en el mejor de los casos, mantenerlo controlado por el resto de mi vida. Siendo que la flexibilidad era importante para mí y que venía de una mala experiencia de dieta.... creo que en parte gracias a eso pude apreciar y valorar más el método del Dieta Club. Recuerdo que en una epoca, un período largo, revisabamos con marcela el registro de comida de toda la semana. Me acuerdo que yo se lo daba con cierto nerviosismo, como quien entrega un exámen. En esa constante revisión de las comidas y los horarios fuí aprendiendo, casi sin darme cuenta, a negociar más. Marcela me explicaba como podía reorganizar las comidas. Sobre todo porque al principio bajaba con facilidad (por el excesivo sobrepeso), pero despúes cada vez era mas difícil. No tengo todos los registros anteriores pero tengo varios, sobre todo al principio no les ponía fecha. Marcela siempre me decía ¿te acordas los registros de antes?. ¡Claro! recuerdo que había dos alfajores ser por día, varias barritas de cereal, y ni hablar de las comidas, eso eran las colaciones. También me ayudaba a comprenderme. Por ejemplo, yo no recordaba que el primer día, cuando llené la planillita de expectativas y no se que más (la planilla inicial que se completa con varios datos), había puesto que la flexibilidad de la dieta era algo muy importante para mí. Tomar conciencia de que el problema de la obesidad es genético, y que pase lo que pase mi cuerpo (genéticamente) permite llegar a ese peso tan alto que tuve, fue algo difícil de asimilar pero bueno, algo así como cuando vas al médico y te dan un diagnóstico que no te gusta nada, pero en el fondo estas contento de que todo cierre, saber a donde estás y para donde tenés que ir. Ahora ya hace un año apróx que estoy en una etapa de mantenimiento. Estoy pesando (esta semana) unos 89 kg, pero mi peso promedio del último año anda alrededor de los 92 kg con un margen de 3k para arriba y para abajo. Todavía no termino de acostumbrarme a ir a pesarme una semana y ver que subí o bajé casi 2k en una semana. Por último: no es fácil. Aunque es fácil tentarse y ver que para el otro es fácil, no. No lo es. Al menos para mí, tuve que pasar y descubrir muchos miedos, muchos momentos de tensión pensando que todo iba a desbarrancarse, y no sólo eso, sino que aún, en distinta medida, lo sigo sintiendo. En lo personal a mi me sirvió mucho aprender a negociar. Con la paciencia interminable de Marcela durante casi dos años creo, como soporte, negociar un almuerzo por cena, un día por otro, una semana por otra, en fín... asi, tomar otra perspectiva. Una cosa que me resulto difícil es poder aceptarme, en muchos aspectos. Aceptar que un día tengo una motivación alta, y estoy contento porque me siento flaquito, y otro día no, ó me parece que necesito comer algo rico. Poder aceptar estos aspectos antagónicos dentro mío y darles un lugar es fundamental. Miguel
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