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Testimonio de Mónica Martínez

Dieta Club Rafaela

Tengo 43 años, docente de profesión. Llegué a consulta apenas supe que se abriría un Dieta Club en la ciudad, en agosto de 2008. En realidad buscaba alguien que tratara con seriedad el tema de la “obesidad”. Quiero ser absolutamente sincera en mi experiencia, como todo obeso, hice las “mil quinientas dietas” para adelgazar. Probé e hice de todo, incluso concurrí a un “iriópata” el cual me recetó unas pastillas, las que consumí durante cinco años, llegué a tener dependencia psicológica de ellas, bajé de peso, pero cuando las dejé tuve un rebote del doble de lo que había descendido. Fue terrible, el daño sobre mi sistema hormonal fue irreparable, tanto así que mi tiroides dejó de funcionar, declarándose un “hipotiroidismo”, debiendo tomar T4 para suplirlo. Después de esa vivencia tan nefasta, realicé muchos intentos que quedaron a mitad de camino, la sensación de fracaso se intensificaba más y más. La incomodidad, los kilos y los problemas de salud crecieron a la par de esos intentos fallidos. El aislamiento social, el encierro y la soledad fueron una constante en ese tiempo. Reconocer que estaba enferma fue lo más difícil, siempre pensé que lo podía resolver cuando quisiera. Mi familia es de hiperobesos, seis han muerto a causa de ello, no quiero ser la próxima. Ahora, desde que comencé el plan de alimentación, setiembre de 2008, llevo bajados 36,50 kilogramos y voy por los que me faltan. Los cambios físicos son notables y la mejoría a nivel salud increíble, moverme ahora parece lo más natural del mundo. El cambio de vida es sorprendente, estoy comenzando a vivir nuevamente y a redescubrirme. Actualmente camino, 6 kilómetros por día, voy a gym dos veces por semana, realizo mis seis comidas diarias y elijo mis permitidos. Es una elección de vida, un cambio de hábitos, la opción de vivir sanamente y a pleno. Nuestros seres queridos y amigos son parte de esa elección, porque si estamos bien con nosotros mismos lo estamos con los que nos rodean. Debemos priorizarnos y no es una actitud egoísta, sino saludable. El éxito obtenido se debe sin lugar a dudas a todo el equipo que trabaja en Dieta Club Rafaela, cada uno de sus integrantes con la palabra y consejo justo. Conteniendo, apoyando, asesorando cuando es necesario. La calidez humana y la comprensión son las herramientas de tantas historias exitosas en este centro. El grupo al cual pertenezco es fundamental para que haya logrado este camino. Mi agradecimiento para toda la familia Dieta Club, al Dr. Cormillot por preocuparse y ocuparse de todos aquellos que tenemos problemas alimentarios. Ojalá mi testimonio ayude a otras personas a decidirse por un cambio radical en su vida.
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